TRATAMIENTO ONLINE

Los cuidadores tienen que responder a determinadas demandas, esfuerzos y tensiones derivadas del cuidado que repercuten tanto en ellos como en su entorno, produciéndose cambios en diferentes ámbitos de su vida cotidiana:

  • Cambios en las relaciones familiares.
  • Cambios emocionales.
  • Cambios sobre la salud.
  • Consecuencias laborales.
  • Dificultades económicas.
  • Disminución de las actividades de ocio.
  • Sentimientos de culpabilidad.

Además, una persona no se convierte en cuidadora de un día para otro, si no que existe un periodo de adaptación con una serie de fases:

  1. Negación. Es habitual que el cuidador niegue a aceptar que su familiar padece una enfermedad (o varias) por las que va a necesitar ayuda de otras personas. Por ello, es frecuente en los inicios del proceso, utilizar la negación como medio para controlar miedos y ansiedades.
  2. Búsqueda de información que acarrea sentimientos difíciles. A medida que el cuidador va aceptando la realidad, comenzará a buscar información en un intento de aprender lo máximo posible acerca del trastorno (o trastornos) que sufre su familiar y sus posibles causas. Aquí, son muy comunes los sentimientos de malestar (como el enfado, la rabia y/o la frustración) por la injusticia que supone que les haya «tocado» vivir esa situación. Sobrellevarlos sin medios adecuados para expresarlos puede ser perjudicial para la persona.
  3. Reorganización. Estos sentimientos de ira y enfado pueden mantenerse, la persona que cuida se da cuenta de las nuevas responsabilidades que suponen. Sin embargo, va ganando cierto control para afrontar las dificultades del cuidado.
  4. Resolución. En este periodo los cuidadores son más capaces de manejar con éxito las demandas de la situación, sin embargo, no todos los cuidadores alcanzan esta nueva fase.
Imagen de una persona mayor recibiendo una sesión de psciología para la tercera edad

Apoyo al cuidador

Es importante prestar atención a signos de los cuidadores: perdida de energía, sensación de cansancio continuo, aumento en el consumo de sustancias, problemas de memoria, dificultad para concentrarse, disminución del interés por actividades, aumento o disminución del apetito, cambios frecuentes de estado de ánimo, irritabilidad, frustración, culpa, problemas en el lugar de trabajo, problemas económicos, menor afecto e interés hacia el familiar dependiente, etc.

Las personas que se dedican a cuidar de personas dependientes pueden olvidarse de su propio bienestar y autocuidado. Esto puede llevar a lo que se conoce como “sobrecarga o síndrome del cuidador”. La sobrecarga del cuidador puede influir negativamente tanto a la persona dependiente como a la calidad de vida del propio cuidador y/o familiar.

Por todo esto, es importante la intervención tanto de la persona mayor como de sus familiares y/o cuidadores. Para que no afecte negativamente al cuidador como a la persona dependiente, es importante saber pedir ayuda.

En Salus Mayores, contamos con un apoyo profesional para gestionar tu situación a través de la psicología para cuidadores. Si te sientes identificado con lo que has leído, contacta con nosotros y te acompañaremos en el proceso.

Nuestro equipo te ayudará en la psicológica para cuidadores de personas mayores de forma personalizada.

cuidadora con persona mayor evaluación neuropsicológica

Primera consulta gratuita

Tener sesiones en SalusPsicología con un psicólogo de nuestro equipo es muy sencillo. Solo tienes que rellenar el formulario y elegir el día y la hora que prefieras.